Compartiendo mi pasión: Mi experiencia en talleres de arte y manga📚

Hoy quiero compartirles una experiencia que ha marcado mi camino como artista y me ha enseñado lo maravilloso que es enseñar y aprender al mismo tiempo. Desde siempre he sentido una enorme pasión por el dibujo y el manga, y la oportunidad de impartir talleres me permitió compartir ese entusiasmo de una manera muy especial.

¿Cómo empezó todo?

Durante mis años en la universidad, tuve una clase de didáctica para las artes en la que, como proyecto, debíamos impartir talleres para ganar experiencia. Fue así como, junto a mi amiga Artistalydia, se nos ocurrió la idea de dar clases de manga (sí, ese cómic japonés tan lleno de vida). Corría el año 2012 y, en ese entonces, no existían cursos enfocados en el manga en la ciudad. Muchos jóvenes estaban deseando aprender este estilo, pero no había opciones disponibles. Así que pensamos: “¡Vamos a llenar ese vacío!” y nos lanzamos a la aventura.

El primer reto fue encontrar un lugar adecuado. Con la ayuda de Artistalydia, conseguimos un local en una tienda que comenzaba a vender productos de TCG, ubicada en el famoso Pasaje Rodríguez. En ese momento, el pasaje se estaba transformando para abrir galerías independientes y fomentar la cultura local, ¡y qué mejor escenario para iniciar nuestro proyecto!

La aventura del taller

Preparar las clases fue un proceso lleno de desafíos y aprendizajes. Me preguntaba: ¿por dónde empiezo? ¿Cómo adaptar la enseñanza a los distintos niveles de los alumnos? ¿Cómo lograr que todos se sientan cómodos y motivados? Poco a poco, fui afinando mi método, encontrando el equilibrio perfecto entre la teoría y la práctica, y aprendiendo a adaptarme a las necesidades de cada grupo.

En los talleres exploramos diversos aspectos del dibujo de manga, desde la construcción de personajes y expresiones hasta el uso de la perspectiva y la narrativa visual. Una de las partes más divertidas es ver cómo, con cada clase los estudiantes empiezan a desarrollar sus propios personajes y plasmar sus ideas en el papel. También trabajamos en corregir errores comunes, como las proporciones o el manejo del espacio en una viñeta. Siempre les recuerdo que equivocarse es parte del proceso, y que cada trazo los acerca más a mejorar.

Momentos que hacen que todo valga la pena

Uno de los episodios más memorables fue el de un estudiante que, empezando desde cero y sin saber dibujar, se sentía desmotivado al compararse con sus compañeros. Con mucha paciencia, ejercicios prácticos y un ambiente de apoyo, fue ganando confianza poco a poco. Al final, no solo creó su propio personaje, sino que también comprendió las bases del dibujo. Ver su transformación fue, sin duda, uno de los momentos más gratificantes de mi carrera como maestra.

Esta experiencia me enseñó que compartir lo que sé es una de las formas más hermosas de crecer. Desde entonces, he tenido el privilegio de trabajar como maestra de arte para niños, jóvenes y adultos, y estoy convencida de que cualquiera puede aprender a dibujar. No se trata de tener un don especial, sino de tener curiosidad, pasión y la disposición para practicar. Como siempre digo: “El arte es un viaje, y cada trazo cuenta.”

¿Te gustaría aprender conmigo? 🤔

Si alguna vez has querido aprender a dibujar manga🎨 o simplemente explorar tu creatividad, te invito a estar al pendiente de mis publicaciones📱. Ahí compartiré toda la información sobre mis próximos talleres y oportunidades para que te sumes a este viaje artístico. ¡No te lo pierdas!🚀

¡Gracias por leerme! ✨. Si te gustó, deja un comentario o comparte esta entrada con otros artistas.

¡Nos leemos pronto! 👩‍🎨👨‍🎨

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